- Hey tío, no sabes la película que vi el otro día.
- Sorpréndeme.
- ¡Jesucristo Cazavampiros tío!
- ¡¿Cómo?!
- Sí colega, una peli gore canadiense cutrísima, los efectos especiales son pésimos, los actores no los conoce ni su puta madre y el guión es absurdo. Coño tronco, ¡si hasta los vampiros que salen se alimentan de piel de lesbiana!
- Ostia...¡eso me lo tengo que pillar pero ya!
Observad la última frase de este diálogo basado en un hecho real, que me pasó a mí. Efectivamente, en esa sentencia expreso los ardientes deseos de hacerme con semejante atentado a, según los entendidos, el buen gusto. La película que se menciona en la conversación no es un nombre ficticio para que penséis: "que tío más friki, las pelis que ve". Esa película existe, y si la he incluído en el ejemplo es porque la tengo reciente en la cabeza debido a un proyecto que estoy maquinando.
Ya os dejé caer hace poco que me gusta el cine gore, bizarro y freak. También, no sé si para convencerme a mí mismo de que no soy un inadaptado social (esto es una exageración en plan coña, no se me arremoline el gallinero) dije que por supuesto también visiono cine más comercial u/o accesible al gran público; de todos modos a día de hoy la línea que separa lo alternativo de lo que se lleva es realmente estrecha.
El caso es que desde que recuerdo, mi afición por el "lado oscuro" del cine no sólo ha significado un bajage cultural curioso en varios sentidos, sino también un aluvión de críticas, una sobrecarga de incomprensión por parte de muchos y en gran número de casos una estupefacción instantánea de mi interlocutor.
La pregunta más común es por qué. Cuáles son las razones que me llevan a visionar semejantes productos, qué motivaciones tengo a la hora de enfrentarme a películas con títulos como "Karate a muerte en Torremolinos" o "Frankenhooker (Frankenputa, interpretación personal a modo de film de la historia de Frankenstein)". La respuesta, amiguitos, no es coser y cantar.
Antes hablé de cultura. Sin duda alguna considero la serie z y el cine alternativo como algo artístico y cultural. Habrá quien piense que si no exponen tu obra en el Guggenheim no eres nadie, y a quienes le haga derramar lágrimas de dolor cualquier sonido que no sea una canción de Pink Floyd o Génesis. Elitismos siempre los ha habido y los habrá, desgraciadamente o por suerte. Curiosamente, no me incluyo entre esos seres humanos que acabo de mencionar; de hecho creo que en ocasiones peco de "demasiada" apertura cultural, lo que alguna que otra vez me ha llevado a visionar, escuchar o leer lo que para mí resultaron verdaderos truños como un puño.
Malas experiencias aparte, reitero mi opinión de que el cine freak es cultura. De hecho, gracias a la visión de películas turcas de serie b y a la posterior investigación acerca de las mismas sé que en Turquía los filmes americanos están vetados, por lo que los habilidosos cineastas de aquel país tienen que filmar sus propias versiones de las películas de moda, ajustando el presupuesto, el guión y todo lo que conforma la peli a la idiosincrasia de la región. Películas como "Lady Terminator", en la que el famoso robot humanoide es sustituido por una dama robótica, o "Saytan", versión turca de "El Exorcista" son excelentes ejemplos de esto que os cuento. Igualmente, tras películas como "Pink Flamingos" o "Desperate Living", ambas de John Waters, se esconde una crítica a las costumbres e ideas del american way of life (cuando este concepto apenas era un boceto) y constituyen un grito de inconformismo ante la estabulación mental que los yankis tan bien conocen.
No me negaréis, espero, que todos estos pequeños detalles son y forman una cultura. De acuerdo, no será lo mismo ni se presenta igual que la historia de la Guerra Civil española, pero os aseguro que me reí más viendo "Los Surfistas Nazis Deben Morir" que aprendiéndome la lista de los ríos de España. Bueno, en este último caso también me reí muchísimo pero por motivos diversos que no vienen al caso.
Por otro lado, el cine underground ofrece en gran número de sus propuestas simple y llana diversión, sin complicaciones argumentales ni exigencias de estudios superiores previos a la visualización de la película en concreto. Películas como "El Vengador Tóxico", "Braindead (Tu madre se ha comido a mi perro)" o "Premutos: El Ángel Caído" nos proponen un rato divertido, con un argumento muy sencillo y en algunos casos absurdo y surrealista (para mi gusto este detalle hace la peli aún más divertida) que lo único que pretende es entretener.
También es cierto que alguna que otra vez me lo he pasado estupendamente a costa de la película y no gracias a ella; reconozco que muchos de estos filmes son cutres, garrulos, sin demasiado trasfondo e incluso podríamos decir que infantiloides. Sin embargo estas características no son a veces casuales y pienso que no conforman otra cosa que las ganas de gamberrear de algunos directores y guionistas, a los que aplaudo por no tener ningún tipo de vergüenza. Como me dijo alguien un día: de la vergüenza no se come. Esto es lo que se llama el arte por el arte, diría yo.
Ya sea como ejercicio de reflexión o como simple excusa para pasar el rato, el cine freak, las películas bizarras, los filmes underground de la más baja estofa son una alternativa a lo de siempre, que paradójicamente de un tiempo a esta parte está convirtiéndose en lo underground. Algo así como la imposición de la anormalidad como norma. Una moda, quizá. La coña es que la moda pasará, ser friki ya no será guay y algunos podremos seguir viendo pelis malas con tranquilidad. Bueno, ahora también lo hacemos pero nos cuesta un poco más sentir ese gusto a lo prohibido y marginal en nuestras acciones.
Como diría el mismísimo Hijo de Dios en Jesucristo Cazavampiros: Ha llegado la hora de las conversiones. Transformaros en esquizofrénicos paranoides como yo (sin acritud) y haceos adictos a la roña. Veréis que chachi. Por cultura, por aburrimiento o por friki. Pero no presumáis de serlo. Brrr que escalofrío.