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La Coctelera

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There´s something in my head

Categoría: A través del cristal

4 Abril 2007

Ahora

Fui sendero. Encrucijada de caminos por la que la brisa campaba a sus anchas, sin ningún destino al que dirigirse. El olor a tierra mojada encharcaba mis pulmones en una reverberancia infinita de un eco olvidado a la fuerza.

Fui via de tránsito. Un suave tintineo llegaba de lejos, muy lejos. Tan lejos que parecía verdad.

Fui Triste, melancólicamente perdedor.

Hoy en día, soy lágrima. De calor lleno el hueco que aquel dia dejaste, al que volviste.

Deja fluir la lluvia. Los paraguas no se hicieron para nosotros.

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7 Septiembre 2006

El pez que se muerde la cola

Excusa. Remedio. Escondite. Miedo. Autoflagelación. Inadaptado. Incomprensión. Lejanía. Dejadez. Tristeza. Búsqueda. Consejos. Huir. Impotencia. Confusión. Esperanza.

Roce. Decepción. Cansancio.

Excusa. ¿Remedio? Tarde.

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5 Septiembre 2006

Donde menos lo esperas

(Siento no haber actualizado, he estado enfermo y no me ha sido posible. Aquí os dejo algo que realicé convaleciente).

Iba caminando como quien tararea una canción en el autobús. Más que andar, flotaba extrañamente sobre los adoquines. Miraba al frente, sin mirar nada.

No muy rápido, tampoco demasiado lento. Una peculiar sonrisa se dibujaba entre sus pómulos; la x del tesoro estaba allí. Pero pocos piratas quedaban ya.

La cadencia de sus caderas a cada paso sugería razones y motivos. Susurraba historias. O quizá no decian nada realmente.

Una carcajada brotó de sus labios. Espontánea, fresca, inesperada. Varias personas se volvieron.

- ¡Qué loca!
- ¡Qué payasa!
- Qué suerte.
- ¿?
- Lo digo por nosotros.

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20 Agosto 2006

Respirando

Circulos concéntricos. Girando entrelazados. Se olvidaron las estructuras matemáticas de la trigonometría más simple.

Leves medicinas psicotrópicas. Un viaje, hacia dentro. Para volar no necesito espacios abiertos.

Me dejo llevar por una presencia. Que no es hábito, porque no es recurrente ni acostumbrada. Noto su aliento en mi nunca. Humo.

Estudiado movimiento caótico. No quiero cosmos, ni mantos de estrellas. Realmente, ¿quiero algo?

Deslizando los pies, se transmite calor. Por fricción.

Magia...

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19 Agosto 2006

H2O

Sentados dentro de la bañera, desnudos, se observaban. En silencio, con los ojos muy abiertos, cada uno en un extremo.

Las manos alrededor de las rodillas. No exístia el sonido, ni frío ni calor.

El reloj de la cocina seguía avanzando. Los segundos se habían parado. Se entremezclaban entre sus lenguas, en un alarde perezoso de buen perder. Ella estiró su brazo, alcanzando con las puntas de los dedos el rostro que tenía en frente. Volviendo a acariciar un sueño.

Se aproximó a ella lentamente y la sentó sobre sus piernas, abrazándola por la cintura. Lentamente comenzaron a fundirse, usando como pegamento el susurro de unas palabras ininteligibles. Poco a poco comieron del pastel de la necesidad, que desgranaba su sabor en ambas bocas.

Sus dientes componían una canción sobre el compas de sus labios. Allegro. In crescendo. Más. Las uñas de ella se clavaban en una nuca que no era suya pero que le pertenecía; sabía que tenía que agarrarla. Sin mirar atrás, sin querer ir lejos, anhelando tan solo respuestas. No a un por qué, sino a un ahora.

De súbito se encendieron las luces. Colgaban del techo del orgasmo. Sus piernas se entrelazaron buscando soporte en el otro. Jadeos, susurros.

Y una gota de agua deslizándose por la espalda de ella.

-Aún tengo sed.

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15 Agosto 2006

La habitación

-Vete.

Desató sus manos, arrojando las cuerdas a un rincón de la estancia. Mirándola desde arriba, sentada en el suelo hecha un ovillo, con la ropa sucia y desgarrada en algunas partes, estaba más guapa que nunca.

-Vete.

Ella levantó su vista hacia su rostro. No mostraba expresión alguna; la observaba sin más como quien posa las retinas en un vaso olvidado por algún camarero en una mesa.

-Ahora...
-Nada más. Márchate.

Ambos soportaban el peso del silencio. Es curioso como hasta ese instante había sido un aliado.

-Creí comprender, creí andar, creí saber. Ya no existe la fe. Lárgate de aquí.
-¿Me ordenas?
-Sí.
-Antes pedías.
-Antes es pasado.
-¿Acaso el pasado no cuenta?
-Fuera.

Sus manos estaban apretadas. Ella corrió las cortinas. No hacía falta,fuera ya había caído la noche. Un brillo pausible, como un guiño de la oscuridad, flotaba entre ellos. A veces, la poesía más desgastada surge en la realidad más patente.

-Mira.
-¿Tu también ordenas?
-Sé que vas a mirar.
-¡Aquí el único que sabe algo soy yo!...
-Pégame.
-Ya te golpeé demasiado.
-El tiempo sigue dándote vueltas...

Con un gesto rápido se agachó, la llevó de un empujón hacia la pared y la agarró del cuello.

-Vete...
-Lágrimas. Saben bien.
-¿Por qué?

Ella le mostró en sus muñecas la marca rojiza de la soga. Acariciando los brazos de él, desde el hombro hasta la mano, volvió al revés sus muñecas y le mostró las marcas que él también tenía.

-Huellas.

Cayó al suello; ella le acarició la cabeza sonriendo, pensando en verdades. Como puños.

Como manos apretadas que limpian un reguero que procedía de cuatro ojos.

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8 Agosto 2006

Vomitando ilusiones

¿Eres consciente del sentido que tiene el eco del choque de una lágrima contra una mejilla ajena? No te das cuenta. ¿Has vivido la esperanza de un jadeo, la bienvenida del último gemido, el rastro del término medio de un sollozo? Para qué.

Quizás no haya senderos suficientes en el universo. Lo más probable es que eso de “y en polvo te convertirás” sea la única verdad irrefutable. En cierto modo cada vez se me hace más necesario que contingente un carpe diem. Sin embargo sigue resonando un cuento en mi tímpano. Me duele, me quema el oído, pero sigo prestando atención como una polilla a la luz de una vela. Hasta quemarse.

El significado de las cosas es una falacia, ¿no lo sabes? A los seres humanos nos cuesta ponernos de acuerdo, ¿cómo coño pretendemos escribir diccionarios consensuados? La única mentira en la que nos hemos puesto de acuerdo algunos es en saber que todo es mentira, pero una falsedad que nos hace felices. Porque detrás de ella se esconde la verdad. La sonrisa, la aurora, las nuevas oportunidades, la glucosa para un cerebro goloso. Y cansado ya de cavilar.

Un detalle quizá sea pequeño; los besos también pueden estar en winzip. Encerrando en ellos millones de datos y cosas. De sentimientos, ese término que te hace sangrar las encías de puro placer. Felicidades.

Escribe una historia en los surcos de tu frente. Anda y mira alrededor con la curiosidad del principio. ¿Qué hago? Basta ya de una puta vez de imperativos. Haz lo que te plazca.

Sin olvidar que en la arena se deja huella, y nada hay más transitorio que la forma de una playa. Mientras tanto, ahí está el atardecer.

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16 Julio 2006

3 libras

(Inspirado en una canción del grupo A Pefect Circle, “3 Libras”)

Te miro y siento que no es recíproco. En el fondo de tu iris, veo mi reflejo como un susurro vacío de sentimientos, como un saludo de sala de espera de dentista. A pesar de que te he mostrado todas mis cartas, de que he abierto mis alas para volar contigo, no has querido recogerme en mi caída. Mientras me precipitaba al suelo, escucho ecos de tu voz, tan lejanos ya que incluso parece que nunca existieron, que sólo son trozos de unos dulces sueños sazonados por una esperanza en la que en realidad no creía.

Ángeles caídos, que forman parábolas en el aire como queriendo decir que no estoy solo, que no soy el único ser desdichado en este mundo. Preciosas criaturas que se desvanecen en el aire al compás de una música que me temo que solamente está en mi cabeza. Viejos acordes, tan nuevos como el día que nació ayer. Mientras, todo se me hace tan pequeño, tan claustrofóbico. Tan negro. Por primera vez en mi vida, no me conforta el color oscuro, quizá porque me recuerda a la insondable presencia de tu halo a mi alrededor.

A veces me pregunto como pude convertirme en cenizas. La manera en que dejé de existir como ser y pasé a ser una persona más se me escapa de la lógica de la que siempre hice uso. Se me llegó a olvidar que todas las ecuaciones del mundo estaban encerradas en ti, galopando con el viento en contra. Números que se salen de la métrica exacta de las matemáticas. Uno más uno, son uno. Porque el otro uno no desea sumarse.

Obsérvame. Siente como me quemo. Y párate a pensar en el hecho de que el fuego que me abrasa no es otro que el fuego de un “no”. Quise ser tu maestro, cuando debería haber aprendido de ti. Quise ser alguien más, cuando en realidad no era más que alguien distinto, pero aún demasiado alejado de un ideal. Ideales, deseos…tantos conceptos inabarcables que pretendí conocer.

Un ángel caído, que roza con sus alas tus pies. Como un último intento de ser, de parecer, de precipitarse cerca de ti. Para respirar ese aire que quise agarrar, y que nunca fue mío. Pero quizá, tampoco sea del todo tuyo.

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