El otro día me dormí en el curro. Sí, una cabezadita de estas que se te caen los párpados y cuando los vuelves a abrir dices: ¿qué ha pasao?
A eso me refiero. Me ocurrió algo que es común, que a todos le ocurre supongo, que no es nada del otro jueves, pero que tenía que comentar: me desperté y no sabía en qué momento del día estaba, ni en qué día. Una pérdida de la noción del tiempo brutal.
El caso es que durante 3 segundos me asusté realmente. No, fuera de coña, me acojoné porque me quedé pensando: ¿qué hago aquí? Y me empecé a comer el coco porque creía que era viernes, pero realmente era jueves. Creo que era jueves, porque por culpa de la puta cabezadita no sé ni cuando me ocurrió.
El caso es que aprendí a que tengo que dormir un poco más. O no, porque cuando se me pasó el susto llegó el gusto, y es que la sensación fue extraña pero a la vez curiosamente atrayente. Conociendo mis hábitos de vida, la semana que viene habrá más sueños hecatombísticos.
servido por Javi
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Hace un par de días, iba andando por mi calle camino a mi casa y vi de lejos a un par de gatos. No me asusté porque en mi barrio los gatos parece que los puso el ayuntamiento a la vez que el alumbrado, pero me los quedé mirando un ratillo (sí, me aburría a saco) y llegué a la conclusión de que los envidio.
Tú piénsalo colega: en primer lugar, los gatos, por naturaleza, o al menos la mayoría de las razas y sujetos de la especie hacen lo que les sale de los cojones. Un gato, por mucho que tenga un dueño que le dé de comer y demás, se pasa eso de la dependencia y el obedecer por el forro de sus felinos huevos. De vez en cuando se deja acariciar, se porta bien, hace ese ronroneo cuasi-erótico, pero ya está. No le pidas más a un gatito. Después se pasean por la casa, por la calle y por la ciudad cuando y como le viene en gana. Ole tus cojones ahí, don gato.
Aluego, resulta que los gatos van por ahí follando como conejos. Qué paradoja...follan como un roedor y luego se los comen. Bueno, eso, que si bien no controlo demasiado la etapa de celo de un gatino, al menos los que conozco se pasan el puto día mierdeando y rozando el culo por las esquinas. Te digo más: creo que más que envidiarles su promiscuidad, envidio eso de frotarse el ano por las paredes. Coño, es verdad: si cuando te pica la espalda y te rascas en la pared de tu cuarto te entra un gustazo brutal, imagina que no será rascarse el culo. Tengo que probarlo un día de estos :$
Y ya, la panacea de la existencia gatuna: se pueden chupar su propio aparato genital. Vamos a ver; ahora me vendrá el típico retrasado mental que pensará que soy homosexual y eso... lo explico. Una fantasía sexual de muchos hombres es chuparse su propia poya. No es mi caso, pero sé de alguno que le gustaría hacerlo y lo reconocen, otros que lo piensan pero se niegan a reconocerlo, y otros que no saben lo que quieren (de todo hay en los campos trigales del Zeñó). Yo, como muchos adolescentes experimentadores en su juventud, intenté hace unos años chupármela y evidentemente, no me llegaba. Mantengo por tanto mis costillas flotantes en perfecto estado. En realidad, es un punto eso de chuparte tu rabo o tu coño.
Es perfecto: estás asobinao en tu casa, sin nada que hacer, ni siquiera el mierdeo te llena como actividad...y vas y te haces una mamada (tragarse la leche o no es opcional). Colega...brutal, ¿no? Si te asustas no me leas más, ya ves tú, pero si sonríes y te acuerdas de algo y se te pone morcillona, bienvenido a mi mundo, entra sin llamar. Putos gatos macho...que se la chupan a ellos mismos, y se la pueden hasta limpiar en un momento dado. Además, los jodíos animalitos estos tienen la lengua con una rugosidad característica, lo que añade al placer supremo de chupársela a theyself el gustirrinín de una caricia estriada.
Coño, a ver si me reencarno en un puto gato, cojones. O en un canario, que na más que hacen cantar, comer, dormir y si tu dueño es ornitólogo o friki aviar, folletear. Aunque en realidad, también sé de personas-canario. No lo digo por el colorcito ni porque den el cante, sino porque viven así. Y yo curro 9 horas al día...mami..sálvame! :((
servido por Javi
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Mucha gente con la que hablo no me entiende en ocasiones. Además de que hablo fatal, muy rápido o muy bajo a veces, uso palabrejas que me he ido encontrando por ahí o que han surgido en momentos puntuales. Una de las más celebres en mi vocabulario es el uso de este verbo, que si bien me temo que no está recogido en ningún diccionario, ha pasado a formar parte de mis conversaciones.
Recuerdo el primer día que la oí. Estaba en casa de un compañero de mi antigua facultad (Psicología en Sevilla ^^) y un colega se sentó delante del ordenador y empezó a mover los iconos del escritorio, a mover el puntero por toda la pantalla...en fin, que se aburría el muchacho. Los dos tíos se rieron y yo les dije: ¿qué coño pasa? Uno de ellos me dijo: está ahí mierdeando el cabrón, es un experto. Mierdeando...¿mierdear qué verbo es?
En sus orígenes primigenios, el verbo se usaba para referirse a todas esas cosas que hacemos a lo largo del día y que no tienen ninguna finalidad en concreto, simplemente nos aburrimos al máximo y no se nos ocurre nada práctico qué hacer. El ejemplo que puse antes de mover los iconos del escritorio de Windows, o otra actividad típica: ordenar las carpetas del disco curo, son actividades mierdeadoras. Totalmente, no conducen a nada...
Lo curioso es que muchas veces nos intentamos justificar a nosotros mismos el mierdeo. "No, estoy ordenando las hojas en blanco en la bandeja de la impresora porque luego se atasca". No te engañes amiguito/a. Estás mierdeando. ¡No te avergüences de ello! A mí personalmente, esos momentos de mierdeo brutal se me hacen necesarios, esa sensación de estar haciendo algo y en realidad, no estás haciendo na.
Con el paso del tiempo, adapté el verbo también a el tonteo que se tiene con un ser del otro o del mismo sexo con finalidades amatorias, si bien en este caso mierdear con alguien sería un pasito más allá del tonteo, pero sin llegar a sexo duro ni a postureo kamasutril. Cuando mierdeamos de este modo, estamos en la línea fina que separa un cachondeo sano de un polvo sano. O de un posible rolleteo, relación y demás. Estudios de campo realizados por mí mismo demuestran que muchas veces, el mierdeo puede ser más divertido o placentero que la propia consumación del acto sexual, verbal o -al y lo ke sea. Es como un cazador (que no digo con esto que mierdear sea cazar), que prefiere el ritual de la pieza que cobrarla.
Lo mejor de este verbo es que es flexible como él solo. Se le puede aplicar miles de usos dependiendo del momento, así que yo como colegui os recomendaría que os animárais a usarlo. Habrá personas a las que le suene mal, pero como dijo un sabio: "ar que no le gutte que no mire".
servido por Javi
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