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La Coctelera

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There´s something in my head

Categoría: Reflexiones taciturnas

2 Noviembre 2006

Cine raro

- Hey tío, no sabes la película que vi el otro día.
- Sorpréndeme.
- ¡Jesucristo Cazavampiros tío!
- ¡¿Cómo?!
- Sí colega, una peli gore canadiense cutrísima, los efectos especiales son pésimos, los actores no los conoce ni su puta madre y el guión es absurdo. Coño tronco, ¡si hasta los vampiros que salen se alimentan de piel de lesbiana!
- Ostia...¡eso me lo tengo que pillar pero ya!

Observad la última frase de este diálogo basado en un hecho real, que me pasó a mí. Efectivamente, en esa sentencia expreso los ardientes deseos de hacerme con semejante atentado a, según los entendidos, el buen gusto. La película que se menciona en la conversación no es un nombre ficticio para que penséis: "que tío más friki, las pelis que ve". Esa película existe, y si la he incluído en el ejemplo es porque la tengo reciente en la cabeza debido a un proyecto que estoy maquinando.

Ya os dejé caer hace poco que me gusta el cine gore, bizarro y freak. También, no sé si para convencerme a mí mismo de que no soy un inadaptado social (esto es una exageración en plan coña, no se me arremoline el gallinero) dije que por supuesto también visiono cine más comercial u/o accesible al gran público; de todos modos a día de hoy la línea que separa lo alternativo de lo que se lleva es realmente estrecha.

El caso es que desde que recuerdo, mi afición por el "lado oscuro" del cine no sólo ha significado un bajage cultural curioso en varios sentidos, sino también un aluvión de críticas, una sobrecarga de incomprensión por parte de muchos y en gran número de casos una estupefacción instantánea de mi interlocutor.

La pregunta más común es por qué. Cuáles son las razones que me llevan a visionar semejantes productos, qué motivaciones tengo a la hora de enfrentarme a películas con títulos como "Karate a muerte en Torremolinos" o "Frankenhooker (Frankenputa, interpretación personal a modo de film de la historia de Frankenstein)". La respuesta, amiguitos, no es coser y cantar.

Antes hablé de cultura. Sin duda alguna considero la serie z y el cine alternativo como algo artístico y cultural. Habrá quien piense que si no exponen tu obra en el Guggenheim no eres nadie, y a quienes le haga derramar lágrimas de dolor cualquier sonido que no sea una canción de Pink Floyd o Génesis. Elitismos siempre los ha habido y los habrá, desgraciadamente o por suerte. Curiosamente, no me incluyo entre esos seres humanos que acabo de mencionar; de hecho creo que en ocasiones peco de "demasiada" apertura cultural, lo que alguna que otra vez me ha llevado a visionar, escuchar o leer lo que para mí resultaron verdaderos truños como un puño.

Malas experiencias aparte, reitero mi opinión de que el cine freak es cultura. De hecho, gracias a la visión de películas turcas de serie b y a la posterior investigación acerca de las mismas sé que en Turquía los filmes americanos están vetados, por lo que los habilidosos cineastas de aquel país tienen que filmar sus propias versiones de las películas de moda, ajustando el presupuesto, el guión y todo lo que conforma la peli a la idiosincrasia de la región. Películas como "Lady Terminator", en la que el famoso robot humanoide es sustituido por una dama robótica, o "Saytan", versión turca de "El Exorcista" son excelentes ejemplos de esto que os cuento. Igualmente, tras películas como "Pink Flamingos" o "Desperate Living", ambas de John Waters, se esconde una crítica a las costumbres e ideas del american way of life (cuando este concepto apenas era un boceto) y constituyen un grito de inconformismo ante la estabulación mental que los yankis tan bien conocen.

No me negaréis, espero, que todos estos pequeños detalles son y forman una cultura. De acuerdo, no será lo mismo ni se presenta igual que la historia de la Guerra Civil española, pero os aseguro que me reí más viendo "Los Surfistas Nazis Deben Morir" que aprendiéndome la lista de los ríos de España. Bueno, en este último caso también me reí muchísimo pero por motivos diversos que no vienen al caso.

Por otro lado, el cine underground ofrece en gran número de sus propuestas simple y llana diversión, sin complicaciones argumentales ni exigencias de estudios superiores previos a la visualización de la película en concreto. Películas como "El Vengador Tóxico", "Braindead (Tu madre se ha comido a mi perro)" o "Premutos: El Ángel Caído" nos proponen un rato divertido, con un argumento muy sencillo y en algunos casos absurdo y surrealista (para mi gusto este detalle hace la peli aún más divertida) que lo único que pretende es entretener.

También es cierto que alguna que otra vez me lo he pasado estupendamente a costa de la película y no gracias a ella; reconozco que muchos de estos filmes son cutres, garrulos, sin demasiado trasfondo e incluso podríamos decir que infantiloides. Sin embargo estas características no son a veces casuales y pienso que no conforman otra cosa que las ganas de gamberrear de algunos directores y guionistas, a los que aplaudo por no tener ningún tipo de vergüenza. Como me dijo alguien un día: de la vergüenza no se come. Esto es lo que se llama el arte por el arte, diría yo.

Ya sea como ejercicio de reflexión o como simple excusa para pasar el rato, el cine freak, las películas bizarras, los filmes underground de la más baja estofa son una alternativa a lo de siempre, que paradójicamente de un tiempo a esta parte está convirtiéndose en lo underground. Algo así como la imposición de la anormalidad como norma. Una moda, quizá. La coña es que la moda pasará, ser friki ya no será guay y algunos podremos seguir viendo pelis malas con tranquilidad. Bueno, ahora también lo hacemos pero nos cuesta un poco más sentir ese gusto a lo prohibido y marginal en nuestras acciones.

Como diría el mismísimo Hijo de Dios en Jesucristo Cazavampiros: Ha llegado la hora de las conversiones. Transformaros en esquizofrénicos paranoides como yo (sin acritud) y haceos adictos a la roña. Veréis que chachi. Por cultura, por aburrimiento o por friki. Pero no presumáis de serlo. Brrr que escalofrío.

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3 Octubre 2006

Drogas y demás cosas malvadas del Infierno

El título de este escrito bien pudiera parecer una bromilla de esas que a veces me da por hacer, pero es más bien aquello del me río por no llorar.

De un tiempo a esta parte estamos siendo bombardeados a través de diversos medios por unos anuncios un poco bastante catastróficos, vamos, lo habitual, acerca del mundo de las drogas y la relación cada vez más temprana de la juventud con ellas. Con la premisa/eslogan/frase hecha/paparruchada de turno de: "Drogas. Hay trenes que es mejor no coger", nuestro amado gobierno, asociaciones diversas y algún que otro oportunista que gusta de colocar el logo que lo representa al pie de las imágenes finales de los spots más famosos del momento nos tiran de las orejillas con tono de reproche de abuela materna.

No pretendo hacer apología del consumo de estupefacientes; los diversos dioses y divinidades en los que no creo me libren de ello, pero tampoco voy a imbuíros de la mojigatería e insulsticia a la que en ocasiones pienso que la gente en general es sometida por los medios de comunicación, los gobiernos, la opinión a grandes rasgos y el "saber" popular.

Las sustancias catalogadas en los manuales clínicos como "droga" se refieren a todo elemento que altera, en mayor o menor medida o en una dirección u otra el sistema nervioso. Por lo tanto, una droga puede ser el chocolate, los refrescos de cola (su contenido en cafeína es bien conocido por todos) o el té. Por lo tanto, a todos esos templarios cruzados en la guerra contra las malvadas drogas les diría que no se les olvidara alertar acerca del consumo de alcohol, por ejemplo, o de Pepsi. Pero claro, hay drogas legales e ilegales, dos términos que han llenado páginas y páginas de libros de materias tan diversas como Derecho o Filosofía. Y no voy a entrar en controversias de legalización de la cannabis sativa u otras sustancias afines.

Desde tiempos inmemoriales, el ser humano ha usado drogas para distintos fines. Analgesia, relaciones sociales, cultos religiosos y fiestas de guardar (esta es mi sangre, tomad y bebed). Con el paso de los años, y por culpa, como casi todo en esta vida,de unos cuantos casos aislados, esas sustancias que habían servido para mejorar nuestras vidas fueron poco menos que demonizadas; adivinen quien tuvo gran parte de culpa en este proceso de maldición: la Iglesia Católica. Y ahora, todos los posibles beatillos que puedan leerme, que lean si se atreven diversas publicaciones y libros que apoyan esta afirmación antes de lanzarse a mi cuello rociándome con agua bendita para paliar mi posesión diabólica.

Por supuesto que los abusos, en todo, no benefician a nadie. Por supuesto que llamar droga a la mierda que hoy se vende por ahí a precio de oro es como llamar preciosidad a una bala en un cráneo infantil. Y por supuesto que algún meapilas me pondrá en su lista negra al vislumbrar mis ideas aquí expuestas. Pero por supuesto no voy a callar mi conciencia. De nuevo reitero mi posición: no le digo a nadie que consuma ningún tipo de sustancia, legal o no, que afecte a su cerebro y otros órganos. Lo que tampoco voy a decir es que la droga sea "mala". Primero, porque me gusta demasiado Nietzsche para catalogar algo con ese adjetivo, y segundo porque el error no es la sustancia, sino la manera de usarla y consumirla.

Los griegos pensaban que en el mismo veneno está el antídoto, y en el caso de las drogas, variaciones en las dósis de una misma sustancia pueden producir efectos totalmente opuestos. Lo que quiero decir con todo esto es que quizá, si nos enseñasen a usar las drogas (no a acercarnos a ellas; de hecho pienso que quien pueda vivir sin ellas bien merecería un reconocimiento, ya que ¿quién no es drogadicto, ya sea de porros o de amor, hoy en día?) y nos hablaran de ellas con libertad y consecuentemente, las cosas igual cambiaban. O igual no, son muchos años de "culturización" a los que hemos sido sometidos.

De nuevo repito para las sordas: a nadie le digo que se haga rayas, pero tampoco estoy diciendo, como esos papanatillas que andan por ahí gritando lo que para mí son incoherencias, que sea pecado venial consumir drogas. Ahora, el que las necesite para vivir "normalmente", sin duda es un enfermo. Antes de llegar a esto, se puede disfrutar de las drogas de muchas maneras y sin incurrir en enfermedades, ni graves ni leves, e incluso me atrevo a decir que la vida podría tomar un cariz diferente y no precisamente negativo.

Lo que ocurre cuando se le dice a un niño "nene caca", es que el nene se mete la caca en la boca hasta que se llena de mierda por dentro y por fuera. El que quiera entender, que entienda.

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24 Septiembre 2006

Un abrazo

Sólo quería daros un abrazo. Lo necesitaba...a veces los guardamos por miedo, por demasiada valentía incluso, por pereza y por que pensamos que no hacen falta.

No podía guardarme este abrazo. Es sólo eso...un abrazo. "Sólo eso".

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5 Septiembre 2006

Curiosa experiencia

No somos totalmente conscientes de la fragilidad humana hasta que la padecemos. Quizá tan sólo unos leves padecimientos sean una "tontería", sobre todo desde el punto de vista de otros padecimientos peores, pero para aquellos que no han sufrido demasiado en ese terreno del dolor un pequeño ápice se transforma en un revuelo.

Del mismo modo, tras los miedos se entreven luces, igualmente alojadas en escondites secretos, por estar visibles a todo el mundo.

Un gesto...

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2 Mayo 2006

Síndrome post-puentil

Ostia colega! Que coñazo eso de currar. Pero más coñazo aún es hacerlo tras un puentecillo.

Llegaba el viernes a las 2 de la tarde y hechábamos el cierre en la empresa, esta vez hasta hoy martes. Cosa rara, porque mi jefe y a la vez progenitor tiene una política de abrir cada día, todo el tiempo que pueda; sin embargo, esta vez la Feria pudo con él. El cierre significaba 3 días y medio de relax, de salir por ahí, de levantarse uno a la hora que buenamente prefiera, de recuperar el tiempo que no se ha tenido en otros momentos para hacer cosillas...en definitiva, "rascarse los cojones", esa expresión tan hermosa del castellano.

Lo chungo es cuando llega el lunes noche, y te percatas de que la cosa se ha acabado. En un primer momento, con un afán positivo y optimista, te intentas auto-convencer de que han sido unos poquitos días bien aprovechados, has salido, has entrado, has quedado, has....ado también; pero en mi caso el sentimiento se desvanece pronto. Sobre mi cabeza planeaba la realidad del trabajo, del dolor de espalda, de la rutina. Puf tío...que ansia, como diría un colega.

Cuando te percatas de que se termina, vas corriendo al calendario a buscar el próximo puente, y empiezas a hacer cuentas. Los hay que vamos más allá y ya buscamos los meses de verano para ver cuando cogemos las vacaciones y demás. Amo, que eso que dicen de que a los andaluces no nos gusta trabajar, me parece a mí que en mi caso es cierto al máximo. Aunque también es verdad que a quien coño le gusta trabajar. Me refiero a personas con una mentalidad sana.

Resumiendo: que malo es el puente, y a la vez que bueno. Ahora mismo me acabo de acordar de una frase moña que dice: "no llores porque terminó, sonríe porque sucedió". Pos tráeme clinex please :(

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