Mucha gente con la que hablo no me entiende en ocasiones. Además de que hablo fatal, muy rápido o muy bajo a veces, uso palabrejas que me he ido encontrando por ahí o que han surgido en momentos puntuales. Una de las más celebres en mi vocabulario es el uso de este verbo, que si bien me temo que no está recogido en ningún diccionario, ha pasado a formar parte de mis conversaciones.

Recuerdo el primer día que la oí. Estaba en casa de un compañero de mi antigua facultad (Psicología en Sevilla ^^) y un colega se sentó delante del ordenador y empezó a mover los iconos del escritorio, a mover el puntero por toda la pantalla...en fin, que se aburría el muchacho. Los dos tíos se rieron y yo les dije: ¿qué coño pasa? Uno de ellos me dijo: está ahí mierdeando el cabrón, es un experto. Mierdeando...¿mierdear qué verbo es?

En sus orígenes primigenios, el verbo se usaba para referirse a todas esas cosas que hacemos a lo largo del día y que no tienen ninguna finalidad en concreto, simplemente nos aburrimos al máximo y no se nos ocurre nada práctico qué hacer. El ejemplo que puse antes de mover los iconos del escritorio de Windows, o otra actividad típica: ordenar las carpetas del disco curo, son actividades mierdeadoras. Totalmente, no conducen a nada...

Lo curioso es que muchas veces nos intentamos justificar a nosotros mismos el mierdeo. "No, estoy ordenando las hojas en blanco en la bandeja de la impresora porque luego se atasca". No te engañes amiguito/a. Estás mierdeando. ¡No te avergüences de ello! A mí personalmente, esos momentos de mierdeo brutal se me hacen necesarios, esa sensación de estar haciendo algo y en realidad, no estás haciendo na.

Con el paso del tiempo, adapté el verbo también a el tonteo que se tiene con un ser del otro o del mismo sexo con finalidades amatorias, si bien en este caso mierdear con alguien sería un pasito más allá del tonteo, pero sin llegar a sexo duro ni a postureo kamasutril. Cuando mierdeamos de este modo, estamos en la línea fina que separa un cachondeo sano de un polvo sano. O de un posible rolleteo, relación y demás. Estudios de campo realizados por mí mismo demuestran que muchas veces, el mierdeo puede ser más divertido o placentero que la propia consumación del acto sexual, verbal o -al y lo ke sea. Es como un cazador (que no digo con esto que mierdear sea cazar), que prefiere el ritual de la pieza que cobrarla.

Lo mejor de este verbo es que es flexible como él solo. Se le puede aplicar miles de usos dependiendo del momento, así que yo como colegui os recomendaría que os animárais a usarlo. Habrá personas a las que le suene mal, pero como dijo un sabio: "ar que no le gutte que no mire".