(Inspirado en una canción del grupo A Pefect Circle, “3 Libras”)

Te miro y siento que no es recíproco. En el fondo de tu iris, veo mi reflejo como un susurro vacío de sentimientos, como un saludo de sala de espera de dentista. A pesar de que te he mostrado todas mis cartas, de que he abierto mis alas para volar contigo, no has querido recogerme en mi caída. Mientras me precipitaba al suelo, escucho ecos de tu voz, tan lejanos ya que incluso parece que nunca existieron, que sólo son trozos de unos dulces sueños sazonados por una esperanza en la que en realidad no creía.

Ángeles caídos, que forman parábolas en el aire como queriendo decir que no estoy solo, que no soy el único ser desdichado en este mundo. Preciosas criaturas que se desvanecen en el aire al compás de una música que me temo que solamente está en mi cabeza. Viejos acordes, tan nuevos como el día que nació ayer. Mientras, todo se me hace tan pequeño, tan claustrofóbico. Tan negro. Por primera vez en mi vida, no me conforta el color oscuro, quizá porque me recuerda a la insondable presencia de tu halo a mi alrededor.

A veces me pregunto como pude convertirme en cenizas. La manera en que dejé de existir como ser y pasé a ser una persona más se me escapa de la lógica de la que siempre hice uso. Se me llegó a olvidar que todas las ecuaciones del mundo estaban encerradas en ti, galopando con el viento en contra. Números que se salen de la métrica exacta de las matemáticas. Uno más uno, son uno. Porque el otro uno no desea sumarse.

Obsérvame. Siente como me quemo. Y párate a pensar en el hecho de que el fuego que me abrasa no es otro que el fuego de un “no”. Quise ser tu maestro, cuando debería haber aprendido de ti. Quise ser alguien más, cuando en realidad no era más que alguien distinto, pero aún demasiado alejado de un ideal. Ideales, deseos…tantos conceptos inabarcables que pretendí conocer.

Un ángel caído, que roza con sus alas tus pies. Como un último intento de ser, de parecer, de precipitarse cerca de ti. Para respirar ese aire que quise agarrar, y que nunca fue mío. Pero quizá, tampoco sea del todo tuyo.