Vomitando ilusiones
¿Eres consciente del sentido que tiene el eco del choque de una lágrima contra una mejilla ajena? No te das cuenta. ¿Has vivido la esperanza de un jadeo, la bienvenida del último gemido, el rastro del término medio de un sollozo? Para qué.
Quizás no haya senderos suficientes en el universo. Lo más probable es que eso de “y en polvo te convertirás” sea la única verdad irrefutable. En cierto modo cada vez se me hace más necesario que contingente un carpe diem. Sin embargo sigue resonando un cuento en mi tímpano. Me duele, me quema el oído, pero sigo prestando atención como una polilla a la luz de una vela. Hasta quemarse.
El significado de las cosas es una falacia, ¿no lo sabes? A los seres humanos nos cuesta ponernos de acuerdo, ¿cómo coño pretendemos escribir diccionarios consensuados? La única mentira en la que nos hemos puesto de acuerdo algunos es en saber que todo es mentira, pero una falsedad que nos hace felices. Porque detrás de ella se esconde la verdad. La sonrisa, la aurora, las nuevas oportunidades, la glucosa para un cerebro goloso. Y cansado ya de cavilar.
Un detalle quizá sea pequeño; los besos también pueden estar en winzip. Encerrando en ellos millones de datos y cosas. De sentimientos, ese término que te hace sangrar las encías de puro placer. Felicidades.
Escribe una historia en los surcos de tu frente. Anda y mira alrededor con la curiosidad del principio. ¿Qué hago? Basta ya de una puta vez de imperativos. Haz lo que te plazca.
Sin olvidar que en la arena se deja huella, y nada hay más transitorio que la forma de una playa. Mientras tanto, ahí está el atardecer.
Japa dijo
" los besos también pueden estar en winzip"
Con eso me quedo.
Da igual lo que digas, que siempre lo dices para dejar bocas abiertas.
Las ilusiones no se vomitan, se regalan, se riegan y se alimentan. ¿Por qué? Porque queremos, sin más explicación. Bueno... y porque nos gusta.
9 Agosto 2006 | 02:53 AM