Una de las conclusiones a las que llegué leyendo y estudiando a Nietzsche en Bachillerato es que las palabras no son más que desvirtuaciones de la realidad, burdas copias de una esencia que se escapaba a la lógica impuesta de la gramática. Sin embargo, los vocablos ya no son un mero significante y constituyen en sí mismos un significado en muchos casos.

El paso del tiempo me ha vuelto más escéptico y quizá algo menos "radical". Sigo considerando a Nietzsche como algo enorme, e igualmente mantengo la idea de que las palabras son un instrumento muy pobre. Sin embargo, no hay regla sin excepción. Siguen existiendo realidades a las que el afán de control de la lengua no consigue siquiera agarrar de los tobillos. Opeth.

Reconozco que no soy un gran fan del grupo, admito que no me sé ninguna de sus canciones y que no he oído sus discos tanto como otros trabajos. Del mismo modo no puedo decir que me pase el día escuchándolos, entre otras cosas porque me falta el tiempo. En lo que tengo que dar un sí rotundo es en que el significado de Opeth se me escapa en su totalidad.

No me refiero al problema idiomático, ni tampoco a una lacra interpretativa. Si bien conozco por referencias la supuesta temática de sus álbumes considero el mensaje de los suecos como una amalgama enorme de cosas que a cada uno nos sonará a algo distinto. Cuando hablo de significados hablo de sentimientos, de teorías, de sueños. Sensaciones.

Jamás diría que Opeth es la mejor banda del mundo, como jamás diría eso de ninguna (al menos en condiciones normales). Lo poco que puedo decir de ellos es que son únicos. Tienen un toque, algo que va mucho más allá de la moda actual de convertirse en seres especiales y solitarios. Opeth es Opeth, se acabó. Buscar definición para su música es un trabajo tan jodido como improductivo a mi parecer, ya que los géneros musicales se quedan cortos para definir, por lo tanto limitar al grupo. Si Opeth se limitan a algo es a hacer lo que quieren. Los cojones bien gordos que tienen los amigos.

Es oírlos y no sabría decir qué me transmiten. Lo más aproximado que puedo afirmar es que logran potenciar mi estado anímico en rango cualitativo. Aunque los escuche de fondo, sin prestarles realmente mucha atención, se les nota. Y no hablo del hilo musical de un dentista.

Por lo demás, no sé. Biografías, datos, reseñas y críticas en la web hay a patadas. Mi única pretensión es valorar algo que se me hace imposible de valorar. Contradicción aparente. Opeth, diría yo.